Arco de Santa María, en Burgos

Cuaderno de viaje: Burgos

Hace unas semanas, aprovechando el día de Todos los Santos, hice una escapada con la familia a Burgos y a los yacimientos de Atapuerca. Cada vez que viajo me sorprendo de cuantas cosas me quedan aún por descubrir en nuestro espeso país.
 
En Burgos hay muchas cosas destacables: la imponente catedral, la cartuja de Miraflores, el monasterio de las Huelgas, el arco de Santa María, sin dejar de contar con una relajante caminata por el paseo del Espolón o el propio centro histórico.
 
Por aquello de darle gusto al paladar, tiene especial encanto, como en pocos sitios, saborear una tapa de morcilla de la tierra con una copa de tinto de  Ribera del Duero. En toda la zona peatonal del centro hay decenas de sitios donde disfrutar ambas cosas.
 
Y ajena a vivir de su pasado, Burgos también ha sabido redibujarse en el mapa turístico y científico actual con el museo de la Evolución Humana. Al amparo de los yacimientos de Atapuerca, la ciudad ha sabido crear un centro de cultura y conocimiento de primera fila mundial. Lo recomiendo especialmente.
 
En un rato de descanso (cosa rara en estos viajes-relámpago) tuve tiempo de tomar unas notas en mi habitual cuaderno de dibujo sobre el Arco (o Puerta) de Santa maría, que da acceso a la plaza de la catedral de Burgos. El arco es bonito, pero lo que más me llamó la atención es la magnitud que tomaba al compararlo con el tamaño de las personas que pasaban a su lado. Todo en la vida, absolutamente todo, requiere tener una escala con la que medirlo ya que de lo contrario carecería de valor …o le daríamos demasiado.
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3 comentarios sobre «Cuaderno de viaje: Burgos»

  1. Sr. Toté, me gusta mucho su dibujo pero quiero dar especial valor a la reflexión que ha hecho sobre el mismo: la escala de valores. Artur

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