Cuaderno de viaje: Pedraza

Sin duda se trata de uno de los pueblos más bonitos de España. Pasear por cualquiera de sus calles, pocas, te traslada a muchos siglos atrás. Yo destacaría la Plaza Mayor, con una arquitectura muy atractiva a base de piedra y madera. Seguro que la has visto en muchas películas y series. No hay que dejar de pasear por la muralla y subirse a algunos de los tramos que así lo permiten.

La Puerta de la Villa es el único acceso actual para vehículos y personas que tiene Pedraza. Forma parte del torreón de vigilancia donde se ubica la que en la época medieval fue una cárcel. Se construyó en el siglo VIII y todavía hoy mantiene las puertas originales de álamo negro, eso sí, algo deterioradas.

Y un capítulo aparte merece el castillo, a unos 200 metros de la última de las casas y que perteneció a Ignacio Zuloaga, uno de los grandes pintores de nuestra historia. He de decir que en tres ocasiones he intentado visitar el castillo y siempre lo he encontrado cerrado, por lo que es aconsejable informarse antes. Aun así, es uno de los mejores puntos del pueblo para contemplar una puesta de sol. Lo recomiendo.

La última vez que estuve allí, a principios de un mes de julio, casi pillé una celebración nocturna en la que apagan todas las luces del pueblo y lo inundan todo de velas y música. Debe ser espectacular, pero también me dicen que hay demasiada gente. Es lo que tienen las cosas que merecen la pena.

Pedraza conserva la tranquilidad de esos lugares donde a uno le gustaría perderse.

Dónde comí

He tenido la suerte de visitar Pedraza en varias ocasiones y nunca me ha defraudado gastronómicamente. Lo más inmediato fue tapear en su plaza principal, aunque para los que estamos acostumbrados a unas buenas tapas acompañando al beber no  es la mejor de las opciones. Sin embargo, comer en serio es otra cosa. Mi primera recomendación para el yantar  es el Corral de Joaquina, donde es necesario pedir un plato de carne de ciervo con salsa de cebolla caramelizada. Inigualable. Para el cordero me decanto por el restaurante El Jardín, lugar en el que lo sirven en su recipiente de barro, crujiente por fuera y tierno por dentro… sin palabras. Cualquiera de ambos lugares os dejará un buen recuerdo.

Dónde dormí

La verdad es que solamente he dormido en una ocasión en Pedraza. Fue en la Hospedería Santo Domingo. Un hotel familiar muy acogedor y confortable. Si vas, pide que te den una de las habitaciones que dan hacia el campo, mucho más silenciosas. El bufet de desayuno es igualmente bueno.

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