Monólogos

LA DESMEMORIA HISTÓRICA

Todos, absolutamente todos quienes vivimos en este trozo de mundo denominado España tenemos en común algún familiar lejano en el tiempo que participó, disfrutó o sufrió de los rigores sucesivos de monarquías, repúblicas, dictaduras e incluso algún episodio de anarquismo. Lo mismo pasa en el resto de Europa con la última guerra mundial o en cualquier otra parte del mundo con sus respectivos conflictos.

Ahora, desde hace unos pocos años se está viviendo un fervor devoto, a veces incluso rayando en la alucinación, de quienes quieren recordar todos y cada uno de los hechos que acaecieron en este país en la primera mitad del siglo XX. A ese esfuerzo mental, que no intelectual, lo denominan la "Memoria Histórica", pero ete aquí que que cada cual arrima la sardina hacia su ascua de tal forma que lejos de reconciliar viejos enfrentamientos no se está consiguiendo más que avivarlos (¿Acaso de forma consciente y premeditada?).

Hay quienes dicen que lo pasado, pasado está y que no hay que removerlo. Por el contrario los hay quienes apuestan por recordar para no repetir los mismos errores, lo cual no sería sino maravilloso de no ser porque la historia se rescribe permanentemente en función de quien tenga el lápiz y la goma.

Como todos sabemos, España "is diferent" incluso hasta en esto de recordar cosas del pasado. En este mismo momento podríamos citar aquí mismo diez atrocidades cometidas durante la República, otras diez que ocurrieron durante las dictaduras de Primo de Rivera o Franco, otras diez barbaridades que se sucedieron en las monarquías de comienzos del siglo pasado y ni mencionemos las monstruosidades que al amparo de una maldita guerra civil cometieron todos los bandos. Como decía, el hecho de ser ganador o gobernante te da la posibilidad de coger el lapiz, la goma y la imprenta e incluso re-escribir todo lo que ha pasado anteriormente. Cuando haya algún episodio negro, según unos, se tratará de un crímen; según otros se tratará de un error.

Efectivamente, el error, el monumental error, es que dependiendo de quien maneje la política y/o los medios de comunicación, los buenos serán unos y los malos serán los otros. Dígaselo usted a Doña Dolores Altramuces, residente en Málaga y que tuvo un hermano republicano, otro hermano que fue franquista convencido y por si ello fuera poco, se casó con Herminio, un anarquista de vocación. A la pobre Doña Dolores, que todavía vive a sus noventa y siete años, la vida la agració con grandes dosis de buen humor y de sabiduría para sobrellevar la situación. Cada uno de los miembros de su familia fue encarcelado, maltratado, humillado e incluso torturado en función de la época a la que se refiera el Diario de Doña Dolores. Pero, como dice ella, en el fondo todos ellos eran buenas personas que tuvieron un poco de mala suerte y estuvieron en el lugar y el momento equivocados. Lo que no sabe Doña Dolores es que sus familiares, a pesar de su parentesco entre sí, y de lo angelitos que parecían ser todos ellos, llegaron a denunciarse los unos a los otros provocando el sufrimiento de otros y unos.

La tan manida "Memoria Histórica" no deja, pues, de ser una enorme injusticia en función de quien se agarre a ella. La memoria siempre es traicionera y tiende a olvidar lo que no le interesa, y más ahora, hoy en día, cuando todo lo que se mueve o se dice apesta a política por los cuatro costados prostituyendo algo tan digno como la memoria de quienes no tienen posibilidad de defenderse por estar ya a varios metros bajo tierra.

La memoria histórica es algo que debe ser íntimo, de cada uno y de los suyos. Airear la memoria es prostituirla.

Que me dejen ya de Memorias Históricas y se centren más en la Concordia Presente , que es de lo que vivimos y es, en cualquier caso, el cimiento del futuro que entre todos debemos compartir. No creo que recordar los crímenes del pasado nos ofrezca más tranquilidad para el futuro. No creo que pagar unos miserables euros me hiciera recordar a mi abuelo mejor ni que en las fotos se me aparezca más guapo. ¡Maldito dinero! ¡Malditos manipuladores! Decía Doña Dolores Altramuces que no deseaba que sacaran a su marido, Herminio, si lo encontraban; ni siquiera deseaba saber donde estaba la fosa común donde estaba su marido. Ni, además, quería saber si era común (la fosa, pues que su marido era común ya lo sabía). Lo perdió y punto.

Ahora vienen jóvenes de veintitantos abriles a decir a Doña Dolores que debe recordar por el bien de España y por el bien de las generaciones venideras, que así no repetirán los males que dieron con los huesos de Don Herminio en la tierra. Le dicen estos jóvenes (y no tan jóvenes) a Doña Dolores que su marido merece que se le recuerde reintegrado y perdonado, que hay que resarcirse de los atropellos de antaño. Y dice Doña Dolores que la dejen en paz, que su memoria está en paz consigo misma, que no precisa de nada ni de nadie para recordar a su marido como era y como le quería. Y que, además no tiene por que dar explicaciones a nadie sobre sus pensamientos ni sus temas personales.

Yo, por mi parte, apoyo totalmente a Doña Dolores. Creo que hay mucho de teatro en la vida, pero sobre todo en la política. La memoria histórica la han parido unos políticos y, creanme, solo nos llevará a dividirnos, pelearnos, crear discusiones estériles en la barra de los bares y, lo que es peor, a convertir amigos en enemigos.

Reivindico mi voluntad de ser un gran desmemoriado. Si, quiero ser públicamente un "desmemoriado histórico", que la memoria de los míos la guardo para mí.

Visto lo visto, es lo mejor que se puede hacer.